
Ante todo quiero aclarar que me gusta Psych. Es una serie divertida, fresca y con personajes de lo más simpáticos y peculiares. Sin embargo, hay detalles en la historia que resultan demasiado increíbles: me estoy refiriendo a la manera como Shawn Spencer -el protagonista- resuelve los casos.
Para los que habéis visto los primeros capítulos de Cuatro, no estoy diciendo que no me crea el peculiar don de Shawn de fijarse en todos los detalles del entorno y su uso práctico. Es más, si realmente utilizara su habilidad para resolver los casos que le ofrece la policía diría que la serie me resulta bastante verosímil dentro de la ficción. Pero lo que ocurre, sobre todo en el primer capítulo, es que Shawn habla demasiado, tenta excesivamente a la suerte y recoge pocos detalles o pruebas del entorno.
Por ejemplo, en el llamado capítulo 'Piloto', Shawn se enfrenta a su primer caso por encargo de la policía, después de haberlos mentido diciendo que es vidente. El joven ha de investigar sobre el presunto secuestro del hijo de un importante empresario. Y al final resulta que el secuestrado había fingido su propio secuestro ayudado por un amigo, pero algo no sale bien y es asesinado junto al falso secuestrador. Hasta este punto, Shawn investiga de forma razonada y creíble: observa fotografías del entorno del secuestrado, se interesa por sus amistades, averigua las segundas propiedades de la familia,... Pero a partir del asesinato, el presunto médium casi actúa como si en verdad fuese un médium, guiándose por una especie de instinto suertudo y dejando la lógica y la observación de lado: solo a partir de una bolsa de ropa, de un vendaje que ve al padre del secuestrado-asesinado y del hecho de que testigos se encontraran al amigo-secuestrador por un pueblo en dos ocasiones, Shawn se monta su historia con todo detalle y, de forma desconcertante, acierta.
¿Suerte? Demasiada suerte, creo, para dar una apariencia de verosimilitud. Shawn no duda en acusar al padre del secuestrado-muerto en base a los poquísimos indicios que tiene. Le dice que él fue a pagar el rescate del hijo y le revela cuánto pagó (gracias solo a que Shawn había encontrado una bolsa de ropa en la que cabrían tantos billetes, si los hubiera...) y le detalla con un "veo, veo..." muy adivinatorio que después se cruzó en la carretera con el coche del falsante secuestrador y lo siguió (¿y si simplemente fuera tan tacaño que se quedó escondido a esperar que llegara y recogiera el dinero para seguirlo?).
De esta manera, Shawn se quema demasiado dando detalles -en vez de decir un simple "reconociste el coche del secuestrador y así encontraste el escondite", sin haber especificado más sobre si fue o no en el camino de vuelta- y se comporta como un verdadero adivino al no haberse visto recoger más detalles a partir de la observación que pudieran justificar tantas explicaciones sobre quién y por qué mató al joven aparentemente secuestrado. Ya es una temeridad que se presente ante el rico empresario y le diga que él mató a su hijo, así como así... La bolsa en cuestión, sin dinero, no decía nada y casi es de esa manera como Shawn se monta la acusación, acertando por increíble que parezca y dejando al acusado con la boca abierta.
Se ha de decir que el segundo capítulo de Psych, titulado 'Concurso de Ortografía' mejora algo y se hace más digerible para la credibilidad. En él, Shawn va recogiendo detalles del entorno en el caso del asesinato de un juez de un concurso para jóvenes promesas. Una anotación sobre un número que resulta ser el de la pregunta que les toca a los tramposos (y asesinos) y la observación directa de Shawn sobre cómo hacen trampas un padre y su hijo para ganar el concurso preparan con acierto la escena final en que el joven investigador-vidente descubre el pastel. Solo se peca, de igual forma, en detalles quizá innecesarios: Shawn se atreve hasta a hablar de los motivos por los que los culpables eligieron aquella muerte para el juez del concurso, algo que vuelve a desviarse hacia lo increíble.
En conclusión, se puede decir que el planteamiento inicial de Psych es interesante y además la atención siempre crece por esos momentos divertidos que se producen: por ejemplo, ese Shawn intentando ligarse a una policía comuflada hablando él solo... Pero también he de reconocer que me esperaba más razonamientos a lo Sherlock Holmes por parte de los guionistas y menos 'golpes de ciego' (lo son porque Shawn no es vidente) que al final resultan inverosímiles cuando descubres que son acertados. Veremos si en los capítulos de hoy en Cuatro se sigue la misma dinámica de poca utilización del don 'Shawniano'...
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