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'Prison Break': ¿Qué más les puede pasar?


La serie de la Fox que ahora emite la Sexta en abierto te deja con el alma en vilo. Quizá esa es una de las claves de su éxito internacional.

Prison Break tiene intrigas, tensión, emoción, acción... y me podría estar extendiendo en calificativos para elogiarla y demostrar que no es un simple producto más, porque de hecho lo tiene todo y lo sabe combinar a la perfección. El diario ADN se hacía eco hoy de una notícia sobre esta popular serie de la todopoderosa Fox: los hermanos Hughes acusan a la cadena estadounidense de haber plagiado en la serie su propia vida real. Al parecer y presuntamente, los Hughes le habían hecho llegar a la Fox un manuscrito con su historia y la cadena habría utilizado su idea sin tenerlos en cuenta...

Pero no me extenderé en esta polémica. Lo cierto es que sea por lo que sea, Prison Break está de actualidad en el mundo. El lema de la serie, que en la Sexta pasa por la primera temporada, debería ser "¿Qué más les puede pasar?". Me estoy refiriendo a los personajes principales sobre todo y a sus desdichas. Incluso es posible que el éxito de la serie tenga muchísimo que ver con ello. Es algo así como lo que ocurre con las películas de terror: gustan porque te sientes seguro en tu butaca viendo a otros sufrir de forma extrema por la presencia de monstruos, asesinos, etc. En otras palabras, tanto Prison Break como los buenos films de terror son claros ejemplos de evasión de nuestros problemas cotidianos y, por lo tanto, son bienvenidos por un amplio sector del público.

Prison Break tiene como protagonistas a Michael Scofield (Wentworth Miller) y a su hermano mayor Lincoln Burrows (Dominic Purcell). A Lincoln lo condenan a muerte por un asesinato que al parecer no ha cometido y Michael no duda en delinquir para meterse en la cárcel donde está internado su hermano e intentar así fugarse con él. Para ello, Michael contará con su inteligencia, con contactos dentro de la cárcel de mejor y peor calaña y, sobre todo, con sus privilegiados conocimientos, ya que él mismo diseñó ese penal. Las complicaciones no tardan en surgir, así como los antihéroes: presos, guardias y el mismísimo Servicio Secreto de los Estados Unidos (¡qué rabia dan en la serie los condenados!).

Lo elogiable de Prison Break no es solo la trama en si sino la profundidad de los personajes. Te llegas a identificar con ellos, a sentir empatía. Y a medida que la serie va avanzando no puedes hacer más que padecer por ellos. Hay cierta 'perversidad' en las mentes de los guionistas..., y los personajes (en absoluto planos) las pasan canutas con tantas 'jugarretas retorcidas', por decirlo de alguna manera. La terrible amputación que sufre Michael, las amenazas que recibe Lincoln por parte de los agentes del gobierno (a pesar de ya haberlo encerrado y de quererlo eliminar como cabeza de turco), la muerte del gatito (el único ser verdadermente dulce e inocente de esa cárcel) a manos de un depravado guardia y, ya el colmo, las abominables desgracias de L.J. Burrows (el hijo de Lincoln) relacionadas con la única familia que le queda en la calle y con esos 'maníacos' del Servicio Secreto, son solo unas cuantas de las maldades del guión que hacen odiar a los 'malos' y padecer junto a sus víctimas.

La palma se la lleva ese Servicio Secreto, sin dudarlo. Por ocultar una verdad en la que están implicados 'poderosos' no dudan en hacer de todo, y en los últimos capítulos que ha ido emitiendo la Sexta vemos que sus fechorías van en crescendo. Por eso, y sobre todo solidarizándome con la ficticia familia Scofield-Burrows, me pregunto una y otra vez: ¿qué más les puede pasar? Mi interés por la serie que emite la Sexta va en aumento cada jueves por la noche, porque reconozcamos que es una serie de calidad pero también con mucha saña y 'mala leche'.

Imagen: Fox (la serie se puede ver también en Fox en forma de capítulo doble, los lunes a partir de las 21:30)

por Sergi del Viso el 27/Oct/2006
 
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